29 de diciembre de 2015

El Valle del Loira en bici. Día 5: Blois

Hoy pasaremos el día en Blois, así que no hay ruta en bicicleta. Queremos visitar el castillo y la Casa de la Magia. Además, fallan un poco las marchas de las bicicletas y nos han dicho desde la agencia que hoy pasarían por Blois (van pasando por los distintos puntos para ver si hay algún problema) De todas formas, la suerte ha hecho que el único día que sale lluvioso sea el elegido para no salir a la carretera.

Llegamos a Blois en tren desde Amboise (35 kilómetros) y nos alojamos en el hotel Anne de Bretagne. Al igual que los otros dos, es sencillo pero limpio y cómodo, más que suficiente. 
Hotel Anne de Bretagne
Hotel Anne de Bretagne
Como la lluvia arrecia decidimos que lo primero es visitar el Castillo Real de Blois. Cuando cruzas la puerta de entrada accedes a un patio exterior desde donde puedes acceder a las distintas partes del castillo: ala de Luis XII, ala de Francisco I, ala de Gastón de Orleans, Sala de los Estados Generales y Capilla de Saint Calais. Así que como suponéis, el interior es bastante grande, con numerosas habitaciones decoradas y cuadros (está catalogado como Museo de Francia y alberga más de 35.000 obras y colecciones). Aquí cada uno tiene su gusto. A nosotros nos impresionaron la Galería de la Reina y La Sala de Estados. 
Castillo de Blois Luis XII
Ala Luis XII

Castillo de Blois Gastón de Orleans
Ala Gastón de Orleans
Castillo de Blois Capilla Saint Calais
Capilla Saint Calais

Castillo de Blois Francisco I
Ala Francisco I

Castillo de Blois Sala de los Estados
Sala de los Estados


Vistas de Blois
Vistas de Blois desde el castillo
Por suerte, a mediodía deja de llover. Después de comer y de la siesta de rigor, vamos a La Casa de la Magia. Situada en una mansión enfrente del castillo, fue concebida para homenajear al ilusionista nacido en Blois, Jean Eugène Robert-Houdin, considerado el padre de la magia moderna. 

Además del museo, todos los días se realiza un espectáculo de magia que se renueva cada año. Es una casa de cinco pisos se puede disfrutar de autómatas, ilusiones ópticas por medio de espejos, accesorios de mago, una sala dedicada a Robert-Houdin (libros, inventos, etc.) y por último una sala con el Alucinoscopio, inventado por Gérard Majax que nos sumerge en el universo de Veinte mil leguas de viaje submarino. La verdad es que merece la pena verla (más que el castillo) y el espectáculo en directo fue excelente y divertido, aunque como hemos dicho, este cambia cada año. 

Cuando salimos, vimos la salida de los dragones por la ventana. Esto ocurre cada hora en la Casa de la Magia. Son unos dragones autómatas que se asoman por las ventanas de la Casa (desde dentro se puede ver el mecanismo).

Casa de la Magia Houdin
Casa de la Magia
Casa de la Magia Houdin dragones
Dragones asomando por la Casa de la Magia

Casa de la Magia Houdin dragón
Dragón

Y así terminamos el día. Antes de ir a cenar fuimos al hotel porque nos esperaban para revisar las bicicletas. No hubo problema. Nos las pusieron a punto, incluido el guardabarros trasero que habíamos quitado el primer día. 

Después fuimos a cenar en una terraza donde había un grupo tocando en directo (nos sorprendió esto durante el viaje, ya que en Amboise también tocaban en la calle, algo que desde luego en Zaragoza no ocurre). Al día siguiente tocaba bici así que a recoger.


Enlaces:
Página de Turismo de Blois
Página Oficial del Castillo de Blois
Página Oficial de la Casa de la Magia



23 de diciembre de 2015

El Último de la Fila: energía limitada (II)

(Viene de la primera parte)

Estamos en 1987 y El Último de la Fila está situado como uno de los grupos punteros en España. A partir de ahora su trayectoria siempre irá en ascenso. Con buenos datos de ventas y un público cada vez más numeroso en sus conciertos, el dúo se dispone a grabar su tercer álbum.

Como la cabeza al sombrero (1988)

Como la cabeza al sombrero El Último de la fila
Con las ventas disparadas gracias a Nuevas mezclas y la crítica a su favor, El último de la Fila busca la consolidación dentro del panorama musical. Como la cabeza al sombrero es grabado en Francia y producido enteramente por el dúo utilizando los músicos que les acompañan en sus conciertos (algunos ya habían participado en los anteriores trabajos). Como la cabeza al sombrero es un trabajo que en poco o nada se parece a Enemigos de lo ajeno: es sosegado, acústico y más trabajado instrumentalmente. Aunque no llega a la calidad del anterior (algo que en realidad era casi imposible), se sitúa apenas un pequeño escalón por debajo. Si es cierta la opinión de que El Último de la Fila se acomodó y se repitió a sí mismo, desde luego no es en este momento. Una escucha de ambos lo demuestra, teniendo en común un estilo definido pero ejecutado de manera muy distinta. Parte de los fanáticos de Enemigos de lo ajeno les acusaron de suavizarse y de editar un trabajo más sencillo, más accesible al público. Es cierto, pero eso no está en absoluto reñido con la calidad de un álbum y este la tiene.

El sonido del disco es razonablemente bueno, sobre todo comparado con los dos trabajos anteriores (exceptuando Nuevas mezclas), aunque todavía deja mucho que desear. Por lo leído en alguna entrevista, el grupo tuvo problemas con la discográfica (PDI, que no pagaba) y con el ingeniero de sonido, así que aunque con más medios, el sonido acaba por no hacer justicia a las canciones, algo que se perdonaba en Enemigos de lo ajeno por las circunstancias económicas a las que estaban sujetos pero que en este suponen un “pero” a su calidad total. 

Pese a todo, el éxito es imparable y El Último de la Fila entra en la historia de la música en castellano por la puerta grande. A partir de este momento la máquina será imparable. Ya no serán segunda cabeza de cartel nunca más (exceptuando como algo puntual ser teloneros de Tina Turner). En esta gira volverán a Zaragoza, al mismo escenario que en su gira anterior, el estadio de La Romareda, pero lo harán en solitario (con Más Birras de teloneros); no habrá ningún Franco Battiato esperando después. Los conciertos siguen siendo intensos. Pese al carácter sosegado de Como la cabeza al sombrero y aunque evidentemente la cercanía con el público se va perdiendo, la calidad de las canciones hace que sus conciertos se conviertan en una serie de “hits” consecutivos. Ahora sí tienen el éxito que durante años se les negó, siendo capaces de llenar el Pabellón de Deportes del Real Madrid durante seis días consecutivos.

En conclusión, Como la cabeza al sombrero es un disco relajado, más sencillo en sus formas, de aires nostálgicos y que aun siendo completamente distinto a Enemigos de lo ajeno (casi contrarios) demuestra que la inspiración y la excelencia del dúo sigue intacta.




Nuevo pequeño catálogo de seres y estares (1991)

Nuevo pequeño catálogo de seres y estares El Último de la fila
El cuarto trabajo de El Último de la fila viene marcado por el fin de contrato con la independiente PDI y el estreno de su propio sello, Perro Records, encargándose de la distribución la potente EMI. También se ha dicho de él que es el que marca el principio de la decadencia del grupo, dividiendo su discografía en dos especies de trilogías. En esto estoy de acuerdo sólo en parte. Nuevo pequeño catálogo de seres y estares es un buen disco. Hacer tres álbumes excelentes está al alcance de muy pocos (yo en España no los encuentro) pero eso no quiere decir que suponga un bajón tan notable como para hablar de decadencia. 
La diferencia es que si bien los anteriores eran discos sin apenas fisuras, muy lineales cualitativamente hablando, este se queda en un disco más irregular, con un puñado de buenas canciones, que no es poco, pero al que por momentos le falta alma. Si Como la cabeza al sombrero era un disco distinto a Enemigos de lo ajeno pero mantenía la línea marcada por el estilo del grupo, en este Pequeño catálogo el dúo intenta renovarse, hacer algo distinto, pero pierden esa línea que marcaban los anteriores. Sin ellos, este trabajo se vería de otra manera menos crítica, qué duda cabe, pero eso no implica que sea de mala calidad. Las canciones están trabajadas, mantienen ese equilibrio entre imágenes oníricas o surrealistas y una realidad más cercana y no da la impresión de que sea un disco forzado por mantener el éxito de los anteriores. Tampoco se le puede acusar de ser más comercial, porque ya han llegado al público general. De hecho, llegaron con Nuevas mezclas que es de todo menos música comercial (aunque supongo que todo lo que vende es, por definición, comercial). 

Sin embargo, aquí se va perdiendo ese plus de calidad que poseían los otros trabajos, que no era ni más ni menos que la sencillez de las canciones (por muy rara que fuera su apuesta)  Si podíamos hacer una división un tanto forzada de un Enemigos de lo ajeno eléctrico y un Como la cabeza al sombrero acústico (podéis cambiarlo por intenso y nostálgico), Nuevo pequeño catálogo de seres y estares se queda en tierra de nadie, alternando pasajes en donde se abusa de teclados y percusiones con otros que evocan más esa sencillez. Parece que el dúo, ahora que tiene medios, no sabe hacer uso de ellos, o peor, que la inspiración anterior del grupo venía en parte determinada por esa falta de medios y las canciones de este trabajo estuvieran un poco forzadas para aprovecharlos. Los temas de Nuevo pequeño catálogo de seres y estares difícilmente se mantendrían con una producción como la de Enemigos de lo ajeno. No obstante, no abusan demasiado de la producción (salvo esos pasajes antes citados), la inspiración no se ha extinguido y el resultado final es notable. 

Por lo demás, nada cambia. Las ventas siguen, las giras siguen. Pero sus conciertos empiezan a cambiar. Ya no es ese grupo a veces kamikaze de giras anteriores. Si el disco todavía mantiene viva la calidad del grupo, las canciones en directo no se mantienen de igual manera que las de sus anteriores trabajos.  Además, a mitad de sus conciertos Manolo García nombraba a una serie de ONGs y asociaciones ecologistas a las cuales el grupo donaba el dinero recaudado por la venta de merchandising. Está bien, aplaudes y eso, pero si la temperatura de sus conciertos descendía en cada nueva gira, esto no hacía más que enfriarlos todavía más.  

Este Nuevo pequeño catálogo de seres y estares no marca pues una decadencia visible (tal vez en sus conciertos sí)  aunque es cierto que baja otro escalón respecto al anterior trabajo y esta vez es un poco más grande. Pero eso es algo que ya expuse en la primera entrada y además el título general del post lo deja bien claro. 



18 de diciembre de 2015

El Último de la Fila: energía limitada (I)

Como lo prometido es deuda y en la entrada en la que mostraba mi opinión sobre la caja Historia de una banda que han publicado recientemente Manolo García y Quimi Portet dejaba en el aire un post que hablara sobre los discos de El Último de la Fila, creo que es un buen momento para saldar dicha deuda.

Considerando que García y Portet ya llevaban unos cuantos años pisando escenarios antes de formar El Último de la Fila y que los pisarían diez años más bajo este nombre, subtitular “Energía limitada” esta entrada puede parecer paradójico. Pero con ello no me refiero a la perseverancia del dúo, que la tuvieron, si no a la calidad de sus trabajos que sin duda fue de más a menos (a partir del segundo). Curiosamente su calidad fue inversamente proporcional a su éxito aunque por supuesto, cualquiera de sus discos se mantendría a flote ante el panorama musical actual. Así que lo mejor es que empecemos desde el principio.

Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana (1985)

Cuando la pobreza  entra por la puerta, el amor salta por la ventana, El Último de la Fila
Este disco, el primero del dúo como tal, muestra de manera clara hacia dónde quieren ir musicalmente, pero se queda a mitad de camino entre lo que vendría después y su anterior trabajo con Los Burros. Marcan esta tendencia conservadora del pasado canciones como Otra vez en casa o la que da título al álbum, Cuando la pobreza  entra por la puerta, el amor salta por la ventana. E incluso se nota la influencia de Los Rápidos en ¿Hay alguien ahí? Curiosamente, la canción que marca más el espíritu que envolvería su siguiente trabajo es la primera del disco, Dulces sueños, canción con la que por cierto cerrarían sus conciertos durante unos años. Querida Milagros, El loco de la calle y Son cuatro días son también cien por cien El Último de la Fila. Lástima que esta última fuera defenestrada en el disco Nuevas mezclas y la versión que se presenta en este álbum haya quedado olvidada. 

Cuando la pobreza… está hecho con escaso presupuesto y se nota. Aun así, y considerando que es un álbum debut como nuevo grupo, supera cualquier expectativa. Un buen disco, al fin y al cabo, sorpresivo por lo novedoso de la apuesta, pero del que apenas quedan en el recuerdo las canciones anteriormente citadas (incluso para ellos, que las mantuvieron casi siempre en sus directos y fueron las que rescataron para el citado Nuevas mezclas). 
Y sí, grupo revelación del año para Radio3 y buenas críticas, pero ventas, las justas para mantenerse, grabar un segundo disco y no abandonar como en sus anteriores grupos. Perseverancia.

Enemigos de lo ajeno (1986)

El Último de la Fila, Enemigos de lo ajeno
Que Enemigos de lo ajeno es el mejor disco de El Último de la Fila es algo que ya habréis oído mil veces. Que es uno de los mejores discos editados en castellano también lo habréis escuchado. Pero en este caso no es una mentira repetida convertida en verdad, porque sin duda lo es. De la primera canción a la última todo fluye. No fisuras como en el anterior álbum. Si en ése ya se reflejaba la novedad, la sorpresa, este es completamente novedoso, incluso raro, sobre todo para 1986. Es cierto que nadie había marcado un estilo tan definido y que nadie después ha sido capaz de tomar su influencia sin caer en la absurda repetición. Pero la originalidad, aunque meritoria, no tiene por qué ser símbolo de calidad. En este caso se unen ambos aspectos.
Y como en este país (no sé si en otros también) a todo le ponemos etiquetas, Él Último de la Fila no iba a librarse de ellas. Pop, rock, pop-rock (esta se pone cuando no se sabe qué es) y, cómo no en España, flamenco-pop (o flamenco-rock o flamenco pop-rock) con diversas influencias. ¡Qué aburrimiento! Es música, no le deis más vueltas. ¿Dónde ven flamenco? Claro, Manolo García dice que tiene influencias de Triana y ya está catalogado. Oigan, que también dice que tiene influencias de The Clash, ¿es El Último de la Fila un grupo punk? (por cierto, ¿son punks The Clash?) Puedo entender que la manera de cantar de García influya, aunqueen muchas ocasiones parece más coplera que flamenca y también que en el video de Aviones Plateados salen una bailaoras, pero de ahí a poner una etiqueta que además les acompañaría toda su trayectoria (a veces aprovechada por ellos mismos, eso también), va un mundo. Así que no seré yo el que les ponga etiquetas absurdas, porque además no sabría catalogarlos.

En una primera escucha, Enemigos de lo ajeno es un disco complicado de asimilar, pero a la vez es un álbum sencillo y directo. Lo es porque a pesar de toda esa amalgama de estilos, influencias o como queráis llamarlo, no hay apenas instrumentación en los temas: guitarras, bajo, batería, teclados, amónica y voz. Practicamente grabado por ellos dos en exclusiva, es un disco rudimentario y una apuesta arriesgada. Y que nadie se engañe por las apariencias o por el resultado total: Enemigos de lo ajeno es un disco mayormente eléctrico, aunque es cierto que es algo que se aprecia mucho más en sus directos. No hay concesiones, ninguna canción llega a los cinco minutos y el total del disco es de treinta y cinco. Tan directo y tan reducido les quedó que tuvieron que añadir una canción en las dos últimas horas porque sólo tenían nueve y quedaba muy corto incluso para los vinilos de la época. La canción que rellenó el disco fue Insurrección, casualidades de la vida.

Y además de directo, Enemigos de lo ajeno es un disco serio, muy serio, porque aunque muestran en sus letras cierto surrealismo que siempre les ha acompañado, es un surrealismo más poético. Los Burros han quedado muy atrás. Incluso el primer álbum (que ya era más serio) ha quedado atrás. No hay espacio para canciones así, es otra etapa. 

Grabado en una semana y con un presupuesto de risa (200000 pesetas) el sonido es el que es. No se puede decir malo aunque lo sea, porque no daba para más. Si lo escucháis en CD es porque tenéis la edición remasterizada que editaron años después. Enemigos de lo ajeno salió en vinilo, así que la pésima producción unida al desgaste del disco hace que escucharlo sea lo más parecido a escuchar un gramófono.

Pese a la generalización actual de, como indicaba al principio, considerar este disco el mejor del grupo y uno de los mejores en castellano, y aunque la crítica sí que reconoció la calidad del LP, las ventas fueron más bien escasas. Podéis buscar en las listas de discos más vendidos en España y no encontraréis Enemigos de lo ajeno. No sé el dato exacto, pero dudo que llegaran a las 100000 copias vendidas. Ese año 1986, el disco más vendido fue Entre el cielo y el suelo de Mecano con 600000 (para que os hagáis una idea, Luis Cobos vendió más que El Último de la Fila). Pese a las ventas discretas, sus conciertos se iban llenando aunque no eran el grupo puntero que serían después. Por dar otro dato, El Último de la Fila tocó en las Fiestas del Pilar de Zaragoza en el año 1986. Antes que ellos, unos primerizos Héroes del Silencio. Después de ellos, un exitoso por entonces Franco Battiato. Habría que esperar un poco más para ser cabezas de cartel.

No seré yo quien hable de Enemigos de lo ajeno como “obra maestra” ni quien establezca comparaciones con discos de otros grupos. Sí diré que es un disco imprescindible, una joya que se debería escuchar y poseer. Es un disco extraño, inclasificable y sin apenas fallos. Van a cumplirse 30 años de su publicación y el paso del tiempo no ha hecho mella en él si exceptuamos la calidad del sonido. En definitiva, un disco de dos tipos en plena inspiración y lucidez.

Nuevas mezclas (1987)

Nuevas mezclas, El Último de la Fila
Que el siguiente disco de un grupo cuya trayectoria se compone de exclusivamente dos álbumes sea un recopilatorio es extraño. Pero es que Nuevas mezclas no es un recopilatorio al uso. Es un acto de justicia y de honestidad hacia ellos mismos. Pese a que las ventas no eran espectaculares, El Último de la Fila se iba escuchando en las radios y la gente acudía más a sus conciertos. Así que en vez de grabar un nuevo disco (o mejor dicho, mal grabar) deciden escoger unas cuantas canciones de los anteriores y volverlas a grabar en condiciones. Y en buena hora, porque Nuevas mezclas supuso el espaldarazo definitivo hacia el éxito comercial, con 300000 copias vendidas e Insurrección consolidada como himno. De este disco poco hay que decir. Escogen cuatro canciones del primer álbum y seis del segundo e incluyen un excelente tema inédito, ¿Quién eres tú? No hay muchas diferencias con las canciones originales y, salvo Son cuatro días, acortada y ralentizada, todas ganan con la regrabación. Precisamente junto con el single de Son cuatro días, el dúo adjuntaba una irónica carta indicando los motivos de por qué habían editado un disco reinterpretando sus canciones. Puedes verla aquí
A partir de este disco las ventas se disparan y los conciertos se llenan. Ya están donde querían y no defraudan. En sus conciertos se muestran igual de directos, cercanos ahora que todavía pueden, guitarreros, contundentes, con un punto anárquico y en ocasiones salvaje que, tristemente, desaparecería con los años.

                                                        
 Todavía muy apretados en el escenario y con el público a un metro
Todo un hombrecito. Montalbán, 1987




15 de diciembre de 2015

El Valle del Loira en bici. Día 4: Amboise-Chaumont-sur-Loire-Amboise

Es nuestro cuarto día y hoy tenemos varias opciones para ver, así que es imposible visitar todo. Queremos ir al Castillo de Chaumont, pero en el mismo Amboise hay dos opciones más. Por una parte está el propio Castillo Real de la ciudad y por otra, el castillo de Clos Lucé (en realidad es una casa solariega), última residencia de Leonardo da Vinci.

Así que como no tenemos tiempo de ver todo en un día, desechamos la visita al Castillo Real y visitamos los otros dos. De todos modos, el Castillo Real se sitúa en lo alto de Amboise y su exterior se puede ver desde cualquier ángulo. 

Castillo Amboise
Vistas del Castillo Real de Amboise desde el puente sobre el Loira
 
Chaumont-sur-Loire está a unos 17 kilómetros de Amboise, pero para no perder la mañana y considerando que es un recorrido por la carretera principal, decidimos ir en tren, acompañados de las bicicletas, eso sí. Sabemos que hay un bonito paseo desde la estación hasta el castillo ya que este está situado en un promontorio orillas del Loira. 

Castillo Chaumont-sur-Loire
Castillo de Chaumont-sur-Loire a orillas del Loira
 
El Dominio de Chaumont-sur-Loire incluye además del castillo, un parque, unas cuadras y el Festival Internacional de los Jardines, así que tenemos que decidir si visitar todo o no. Al final, y ya que el exterior del castillo se puede ver, así como pasear por el parque, decidimos comprar la entrada exclusivamente para el Festival Internacional de Jardines. Esto ya depende del gusto y el presupuesto de cada cual. 


Castillo Chaumont-sur-Loire
Castillo de Chaumont-sur-Loire
Castillo de Chaumont-sur-Loire
Castillo de Chaumont-sur-Loire

Castillo Chaumont-sur-Loire
Castillo de Chaumont-sur-Loire
Castillo Chaumont-sur-Loire
Entrada al castillo
 
En el Festival Internacional de Jardines se exponen anualmente innovaciones artísticas relacionadas con adornos florales, paisajística, jardinería, etc. Como toda innovación hay cosas muy espectaculares y alguna “marcianada”, pero es una interesante visita caminando entre colores y olores. 

Festival Internacional de Jardines
Enanos revolucionarios. Alguna extravagancia en el Festival.
Liberté, Egalité, Fraternité (Sim Flemons, John Warland)

Festival Internacional de Jardines
Simulación de una selva
En Vert (Patrice Gobert...)

Festival Internacional de Jardines
Le Jardin Bijou (Lolou de la Falaise)

Dentro del Festival se puede comer en unas mesas de madera, pero estaban bastante llenas así que preguntamos si se puede comer en el exterior (en el parque del entorno del castillo) y nos dicen que no, pero que hay una zona habilitada, una especie de carpa. Cuando llegamos la carpa está cerrada (y no parecía que se hubiese abierto en bastante tiempo) así que comemos en un banco mirando de reojo a una vigilante que recorre el parque en bicicleta.

Una vez comidos, damos un paseo por el parque y de vuelta a Amboise para visitar Clos Lucé. La verdad es que llegamos un poco justos de tiempo porque cierra a las ocho y eran ya casi las siete, pero tanto el interior de la mansión como el parque exterior merecen la pena. En los sótanos de la casa es posible observar los numerosos modelos dibujados por Leonardo y en los jardines han instalado maquetas de algunas de las piezas de ingeniería que imaginó el inventor y artista

Clos-Lucé Leonardo Da Vinci
Exterior de Clos Lucé y maqueta del autogiro
Clos-Lucé Leonardo Da Vinci
Habitación de Leonardo Da Vinci


Clos-Lucé Leonardo Da Vinci
Maqueta de máquina voladora

Clos-Lucé Leonardo Da Vinci
Jardines exteriores y puente de dos pisos

Aunque cierran a las ocho, nos hacemos un poco los sordos (no entendemos el idioma) y nos entretenemos un rato. Cuando vamos a salir la puerta está cerrada (no somos los únicos que salimos tarde). Ya nos habíamos hecho ilusiones de dormir en la mansión de Leonardo pero no, al final nos abren.
Así que, previa cena a pies del Castillo Real, de vuelta al hotel, que mañana partimos hacia Blois.


Enlaces:


14 de diciembre de 2015

El Valle del Loira en bici. Día 3: Amboise-Chenonceaux-Amboise

Es hora de dejar Tours y partir hacia nuestro siguiente destino, Amboise. Cogemos nuestras mochilas y nuestras bicicletas y viajamos en tren los 17 kilómetros que separan las dos ciudades. Es algo que ya habíamos decidido de antemano. Los recorridos entre las ciudades donde íbamos a dormir los haríamos en tren. No nos apetecía ir cargados. No obstante, las distancias ya veis que son cortas así que se puede hacer todo el trayecto en bicicleta.

Nuestro hotel de Amboise, La Brèche, está justo al lado de la estación de tren. Cuando entras al hotel hay una zona ajardinada con mesas. El hotel tiene realmente dos partes: un edificio con habitaciones, lo que sería un hotel convencional y en esa misma zona ajardinada unas cuantas habitaciones a pie de calle (o de jardín, como queráis llamarlo). Nosotros estuvimos en una de estas últimas. Era una habitación pequeña pero cómoda. Este hotel sí que tiene restaurante (que no utilizamos) y el desayuno no está incluido en el precio de la habitación. Como el hotel de Tours, también tiene un garaje para guardar las bicicletas de los clientes.

Nuestro tercer día vamos a dedicarlo a visitar el castillo de Chenonceau, situado en el pueblo de Chenonceaux, a unos 15 kilómetros de Amboise. La salida de Amboise es por una carretera convencional, aunque no hay tráfico intenso pese a ser un destino turístico. Apenas a unos kilómetros hay un desvío por el que entras a una pista asfaltada que cruza un bosque y por la que no circulan vehículos a motor. 

Bosque a Chenonceau
Cruzando el bosque

Una vez sales del bosque continúas por una carretera. La mayoría de las vías ciclistas discurren por carreteras antiguas que ya no son transitadas por coches porque existen otras nuevas en mejores condiciones para ellos.

En una hora y media aproximadamente (sin prisas), llegamos a nuestro destino. En los dominios del castillo está prohibido entrar con comida (hay un restaurante dentro, eso sí). Sin embargo, justo a la entrada hay un puesto de comida (bocadillos, pizzas…). Nuestro primer pensamiento es que van a hacer negocio con la excusa y el precio va a ser desorbitado. Pero no. No es más caro que si lo compras en cualquier otro establecimiento (eso no quiere decir que sea barato, que estamos en Francia).

El Castillo de Chenonceau es el segundo palacio más visitado de Francia tras Versalles. Y la verdad es que lo ratificamos enseguida. Estaba abarrotado de turistas y aunque en los jardines no se notaba tanto, en el interior del castillo había momentos de un poco de agobio, sobre todo en la entrada. No obstante, si sólo tenéis dinero para una visita, gastároslo en este castillo, no sólo por su belleza sino también por su historia. Llamado también el Castillo de las Damas, fue construido en 1513 por Katherine Briçonnet (en realidad pertenecía a su marido, Thomas Bohier) sobre los pilares de un molino y un anterior castillo fortificado, posteriormente fue embellecido por Diana de Poitiers y por Catalina de Médicis y salvado del rigor de la Revolución por la Señora Dupin. Como curiosidad (una de muchas), durante la II Guerra Mundial el castillo se encontraba entre la zona ocupada y la zona libre demarcada por el río Cher, por lo que se utilizó como via de huida. 

Chenonceau
Vista del castillo desde los Jardines de Diana de Poitiers

Chenonceau
El castillo sobre el río Cher

Chenonceau
Vista de la Torre de los Marques desde el interior del castillo

Chenonceau
Vista del castillo desde los Jardines de Catalina de Médicis



En definitiva, un castillo espectacular, sin duda el más bonito de todos. Tras pasar el día entre sus muros y sus jardines, es hora de volver a Amboise por la misma ruta por la que habíamos venido por la mañana. Cenamos a los pies del castillo de Amboise y a dormir temprano.






11 de diciembre de 2015

El Valle del Loira en bici. Día 2: Tours-Azay-le-Rideau-Villandry-Tours

Es nuestro segundo día en Tours y hoy es cuando empieza nuestro recorrido de verdad. Después de desayunar partimos hacia el primer castillo de la ruta, Azay-le-Rideau. Aunque las rutas están perfectamente indicadas durante todos los itinerarios que realizamos, debo decir que llevábamos un libro con los mapas de las rutas llamado Castillos del Loira: el río Loira en bicicleta, editado por Petirrojo Ediciones

De Tours a Azay-le-Rideau hay aproximadamente unos 25 kilómetros que discurren por carretera. Eso sí, es una carretera sin apenas tráfico. Creo que vimos más bicicletas que coches. Nada más comenzar, el primer problema. El guardabarros trasero de la bicicleta de Maida golpeaba la rueda y la frenaba un poco (aparte del molesto ruido), así que paramos en un taller del primer pueblo que atravesamos, pedimos una llave inglesa y directamente lo quitamos. Problema resuelto. 

En una hora y media aproximadamente llegamos a Azay-le-Rideau. Es un pueblo pequeño y si queréis ver el castillo tendréis que pagar la entrada ya que no es posible ver ni siquiera el exterior, aunque sinceramente merece la pena pagarla. 

Entrada al castillo de Azay-le-Rideau

Vista lateral de Azay-le-Rideau

Vistas al jardín desde el interior del castillo

Interior del castillo. Chimenea con una salamandra esculpida, símbolo de Francisco I

Visto el castillo, paramos en una tienda del pueblo y compramos pan y algo de embutido para comer más tarde y partimos hacia Villandry. Es un recorrido corto, de unos 12 kilómetros, apenas 45 minutos. Cuando llegamos, descubrimos que cerca de la entrada del castillo había un parque con mesas, así que aprovechamos para comer.

Para visitar el castillo de Villandry existen dos opciones: una que incluye la visita el castillo y los jardines y otra solo para los jardines. Nosotros escogimos la segunda. La verdad es que ya teníamos planeado y presupuestado qué castillos visitar. Como no entramos no puedo opinar sobre el interior, pero los jardines son espectaculares. 
Exterior del castillo de Villandry

Jardines

Estanque con forma de Espejo Luis XVI

Huertos

Por cierto, este castillo fue adquirido en 1906 por un español, Joachim Carvallo, que lo salvó de la ruina restaurándolo con su dinero y además creó los jardines. A día de hoy todavía es propiedad de la familia Carvallo. Eso sí, lo mantienen abierto al público. Algunos “Grandes de España” deberían aprender de este hecho.

Aún impresionados por los jardines, salimos de Villandry y nos dirigimos de vuelta a Tours. Son unos 17 kilómetros. Aunque no son muchos kilómetros los recorridos en total (venimos a hacer turismo, no deporte), si sumamos las visitas y estar todo el día fuera, el resultado es que llegamos bastante cansados, así que cenamos algo y a dormir. 


Enlaces:
Página del Castillo de Azay-le-Rideau
Página del Castillo de Villandry 


9 de diciembre de 2015

El Valle del Loira en bici. Día 1: Zaragoza-Pau-Tours

Como decíamos en la introducción, (sí, fue hace mucho), partimos en coche desde Zaragoza para ir hasta Pau. El viaje dura unas tres horas y media, pudiendo ir bien a través del túnel del Somport o bien a través del puerto de Portalet que es la ruta que nosotros seguimos. Este recorrido es mucho más bonito que atravesar un túnel de 8 kilómetros, aunque debemos avisaros de que no vayáis con el tiempo muy justo ya que es una ruta en la que es difícil realizar adelantamientos y normalmente hay bastante tráfico. Además, podéis encontraros con rebaños de vacas en la carretera. 

Una vez que llegamos a Pau no tuvimos inconveniente en aparcar el coche cerca de la estación. A unos cinco minutos hay un aparcamiento gratuito. Como todo no se puede predecir, el día que fuimos no se podía aparcar porque era zona de aparcamiento para el Tour de Francia. No obstante, no tuvimos problema para encontrar sitio en la calle. Si vais en coche y tenéis reparo en dejarlo aparcado varios días, en la misma estación de tren existe un parking de pago.

Tras seis horas de tren llegamos a Tours aproximadamente a las seis de la tarde. Teníamos reserva en el hotel Mirabeau, situado a apenas diez minutos de la estación. Es un hotel sencillo, limpio y cómodo, situado en un edificio antiguo. No tiene servicio de restaurante (no lo necesitábamos) pero sí posibilidad de desayuno (se paga aparte). Además, cuenta con un pequeño garaje individual donde se pueden guardar las bicicletas de manera gratuita (esto será una constante en todo nuestro recorrido).

Tras instalarnos en el hotel, fuimos a recoger nuestras bicicletas de alquiler. Como indicábamos en la anterior entrada, la empresa contratada, Loire Vélo Nature, permite recogerlas en distintos puntos, generalmente hoteles. En nuestro caso era el Best Western Hotel. No tuvimos ningún problema con la reserva y las bicicletas estaban ya preparadas. Son bicicletas híbridas, no son de montaña pero tampoco son exactamente de paseo. No obstante, hay que tener en cuenta que nuestra ruta es principalmente sobre terreno llano, así que más que suficiente.

Nuestras compañeras de viaje
En cuanto al precio, no quería indicar ninguno porque es un viaje que hicimos en 2012 y supongo que habrán variado, pero para que os hagáis una idea fueron 55€ por bicicleta para siete días.

Una vez que ya teníamos nuestras bicicletas dimos una vuelta por el centro de Tours sin ningún problema para circular con ellas. La ciudad está marcada con carriles-bici, permitiendo además ir en contrasentido en calles estrechas. En una de las avenidas principales (en la que se situaba nuestro hotel) hay señales que indican que se debe circular por el boulevard central, compartiendo esta circulación con los peatones. Sin embargo, una vez que entras en el casco histórico, una señal te indica que debes apearte de la bicicleta e ir a pie debido a la gran afluencia de peatones. Estas señales así como el respeto por las mismas por parte de todos los implicados también será una constante en nuestra ruta (aunque suponemos que habrá excepciones y problemas).

La verdad es que entre unas cosas y otras ya eran las ocho de la tarde y no nos dio para mucho. Lo justo para ver lo recomendado. La catedral de Saint-Gatien y el casco histórico formado por calles estrechas flanqueadas por casas de paredes con entramado de madera y tejados inclinados. Todas estas calles se encuentran alrededor de la Plaza Plumereau, un buen sitio donde tomar una cerveza (que es lo que hicimos, claro).
 
Cedro del Líbano, plantado en 1804

  
Casco histórico de Tours
Casco histórico de Tours

Como ya era tarde, decidimos ir al hotel, comer algo que traíamos de casa en la habitación y dormir.  Al día siguiente nos esperaba ya nuestra primera ruta. 


Enlaces:
Página Oficial de Tours
Página de la Oficina de Turismo de Tours


1 de diciembre de 2015

Roald Dahl: la mirada del niño

Seguimos con los aniversarios. Si en una entrada anterior hablábamos de los 150 años de la publicación de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, hoy hablamos del aniversario de la muerte de Roald Dahl (Cardiff,1916 - Oxford,1990). Y aunque es cierto que no sólo escribió literatura infantil, sí quiero centrarme en ella, no sin antes dejar de recomendar las novelas y cuentos que escribió para el público adulto y que en ocasiones han quedado en segundo plano. Y qué mejor manera de comenzar que con unas palabras suyas que resumen perfectamente su universo literario.
Considero que los niños son seres semi-civilizados. Al nacer se están por civilizar, cuando llegan a los 12 o 15 años ya se les han enseñado modales: a no comer con los dedos, a ser limpios, a vestirse adecuadamente. Un montón de cosas que en realidad no quieren hacer, que no les gustan. Subconscientemente, los niños odian ser civilizados. Y la gente que les obliga a hacer esas cosas que no les gustan son los padres. Sobre todo la madre. Más adelante son los padres y los maestros. A los niños no les gustan estos adultos y yo uso esto en muchos de mis libros. Se trata de dejar en ridículo a los adultos ¿sabe usted? Es algo inofensivo pero a los niños les encanta.
Matilda (1988). Iustración de Quentin Blake

Esa imagen del adulto mediocre, aburrido, alienado, al que los niños siempre le resultan molestos, es la proyectada en los libros de Dahl, el cual no tiene inconveniente en ridiculizar, maltratar, encoger o directamente hacer desaparecer a ese adulto. Sin embargo, también existen los adultos divertidos y cariñosos, aquellos que actúan en favor de los niños protagonistas y que, en cierto modo, Dahl convierte en niños.  Y aunque el escritor siempre toma como héroe al niño, no duda en “castigar” igualmente a aquellos niños cursis, egoístas, caprichosos; en definitiva, maleducados (basta con leer Charlie y la fábrica de chocolate).

Veruca Salt arrojada al agujero de los desperdicios por unas ardillas.
Charlie y la fábrica de chocolate (1964). Ilustración de Quentin Blake

Es difícil encontrar dentro de la literatura a un autor que haga una defensa tan acérrima de los niños, y eso a través de historias en ocasiones truculentas, repletas de humor (negro en ocasiones) y en la mayoría de los casos provocativas, pero siempre mezcladas con grandes dosis de ternura. A diferencia de muchos libros de aventuras, donde los protagonistas se mueven en grupos de amigos, los niños de Dahl son protagonistas individuales, que además, en la mayoría de las ocasiones necesitarán de la figura de un adulto (ese adulto "bueno" al que nos referíamos en el párrafo anterior) para triunfar sobre el mal (sea cual sea la forma en que éste se represente). Esta individualidad del niño es acentuada en algunas de sus obras, bien por la orfandad del protagonista (James, Sofía, el niño de Las Brujas) o bien por la despreocupación de los padres, como en el caso de Matilda. Este aspecto es uno de los más característicos y repetidos en los cuentos tradicionales. No es el único que se repite en la obra de Dahl. La partida del héroe, las escenas peligrosas y terroríficas, el final feliz, la lucha del bien y el mal, etc. En efecto, cuando leemos a Dahl leemos a un autor moderno pero con un fondo tradicional, hasta tal punto que él mismo homenajeó los cuentos tradicionales, a su manera, en Cuentos en verso para niños perversos. 

Las Brujas (1983). Ilustración de Quentin Blake

Las obras de Dahl están influenciadas por su propia biografía, incluyendo datos de la misma en sus libros, entremezclando realidad y fantasía (afición por las golosinas y el chocolate, orígenes noruegos, traumática época escolar…).

Dalh posee una narrativa directa, sin extensas descripciones y con una abundancia de diálogos que permite no sólo una lectura privada y sencilla sino que provoca que cualquier padre disfrute leyendo a su hijo, permitiendo los cambios de voz, girando de lo grotesco a lo humorístico; y todo ello lleno de juegos de palabras, lenguajes inventados, surrealismo y eso tan británico que denominamos nonsense. Sin duda alguna, leer a Dahl es más que leer, es jugar.

El niño lector se siente fuertemente identificado con el niño protagonista, rechaza a los adultos que ejercen como villanos y se ampara en los adultos bondadosos de la historia (sea este mundo adulto representado por humanos, gigantes, animales, etc.). El lector adulto desea volver a su infancia y ser ese niño, o al menos identificarse con el adulto bondadoso que comprende y ayuda al héroe. Pero mientras leemos nos hacemos una pregunta inevitable. ¿No nos habremos ya convertido en el villano, en el adulto egoísta y aburrido que desprecia el mundo infantil?


Pese a que sus libros hayan sido publicados hace poco más de medio siglo, Dahl es ya un clásico  y como tal, las estanterías de nuestros niños deberían contener sus obras.


Roald Dahl (Wikipedia)
Página de Roald Dahl (en inglés)